Os presentamos un Post realizado por Alfonso de la Cruz, (Responsable de Desarrollo del C.R. Liceo Francés, Seleccionador de la Federación de Madrid y Responsable de proyectos y Formador de Rugby Soluciones) que desarrolló durante una de sus sesiones en el curso de la Federación Cántabra de Nivel 1 el pasado mes de octubre, durante su clase (La Sesión):

¿Qué es la sesión? ¿Qué importancia tiene dentro del proceso de aprendizaje? ¿Tiene entidad por sí misma o puede encuadrase en un proceso más amplio?

Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en este artículo, junto con algunas otras que nos ayudarán a organizar los contenidos relacionados con el rugby que queremos que nuestros jugadores aprendan.

Antes de nada, hay que tener en cuenta que la sesión, por si misma, tiene poco sentido o significado. La sesión no es más que la expresión básica y práctica de la planificación anual de la temporada. Por tanto, si consideramos una temporada como un proceso de aprendizaje que dura un año y en el cuál queremos transmitir unos conocimientos de rugby (reglas, principios de juego, técnicas y/o habilidades), podemos decir que la sesión es la unidad básica sobre la cual organizamos ese proceso de aprendizaje.

Como veremos al final de este post, que sea la unidad básica del proceso de aprendizaje no significa que sea la unidad mínima; la planificación (o proceso de aprendizaje) aún puede descomponerse en una unidad aún más pequeña.

Una vez aclarado este punto, lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de diseñar una sesión es el contexto general o circunstancias que rodean a tú equipo. Algunos puntos importantes que pueden definir este contexto es la edad cronológica, biológico y sobre todo, la edad deportiva de los jugadores. También hay que tener en cuenta los recursos humanos y materiales, el número de jugadores con los que vamos a contar, las condiciones climáticas y por supuesto y ante todo, el punto de la planificación anual donde nos encontremos.

Definido el contexto general, el segundo punto que hay que tener en cuenta es la estructura formal de la sesión. Teóricamente, podemos hablar de dos estructuras paralelas y diferentes:

  • Por un lado, la estructura externa. Esta estructura se refiere a las partes en las que se debe dividir la sesión para asegurar que se desarrolla correctamente el proceso de aprendizaje. Las divisiones de esta estructura son:
    • Introducción o parte inicial: en esta parte se buscará adaptar al jugador a la actividad que va a desarrollar, tanto a nivel físico, buscando actividades que sirvan de calentamiento y preparación del cuerpo, como a nivel mental, predisponiendo al jugador a los conceptos que se le quieren transmitir.
    • Desarrollo o parte principal: esta parte está destinada a desarrollar los contenidos relacionados con el/los aprendizaje/es que se pretenden en esa sesión. Es importante plantear uno o dos objetivos u objetos de aprendizaje como mucho para ayudar a focalizar al alumno.
    • Conclusiones o parte final: esta última parte debe servir para que tanto el jugador como el entrenador reflexionen acerca de que ha pasado durante el entrenamiento, que aprendizajes se han adquirido y se valore si el proceso llevado a cabo ha sido el adecuado.
  • Por otro lado, la estructura interna. Esta estructura se refiere a la coherencia y progresión que debe tener el proceso de aprendizaje. Debe imbricarse en la estructura externa y bien planteada produce una optimización visible del proceso. Esta estructura es lo que definimos como línea pedagógica, es decir, como secuenciamos las tareas que componen la sesión para maximizar el proceso de aprendizaje. Un ejemplo de línea pedagógica que ha demostrado su eficacia es la siguiente:
    • Primero, plantear un tarea de colectivo o juego reglado. Se trata de proponer un rugby simplificado a nivel del jugador y que mediante unas determinadas reglas, provoquen la necesidad de poner en juego aquellas técnicas o habilidades necesarias para cumplir los principios de juego.
    • Segundo, realizar una tarea de tipo situación pedagógica o colectivo reducido. En estas tareas, se reduce el número de jugadores participantes y se plantean situaciones – problemas en las que al jugador se le demanda usar repetidas veces una serie de “herramientas” para resolver esos problemas. Las herramientas son las técnicas y/o habilidades y los problemas son la consecución de los principios de juego.
    • Tercero, plantear una tarea de tipo ejercicio analítico. Estas tareas están centradas en el individuo y consisten en adquirir y reforzar las habilidades o técnicas (es decir, las “herramientas”) necesarias para conseguir solucionar los problemas que plantea el juego.
    • Cuarto, volver a una situación de colectivo o juego reglado en las que el jugador deba poner en práctica las herramientas adquiridas trabajadas y repetidas en diversas situaciones. Es decir, llevar todo el aprendizaje a situaciones de juego.

Por lo tanto, el contexto general y la estructura de la sesión (interna y externa) representan el punto de la planificación en el que nos encontramos y nos ayuda a expresar en forma de tareas el proceso de aprendizaje. Esta tareas son la unidad mínima en la que se puede descomponer la planificación y su diseño y características es motivo de un análisis separado y detallado.

Como conclusión, me gustaría transmitir la importancia de tener una planificación anual de la temporada, por sencilla que sea y la necesidad de seguirla y diseñar la sesiones en consecuencia con ella. Es una forma segura de orientar correctamente el proceso de aprendizaje y de llevar un seguimiento del mismo, de forma que podemos reconducirlo cuando sea necesario.