Os presentamos un Post realizado por Ignacio Martín, (Doctor en Psicología de la Universidad de Granada, Exseleccionador Femenino España XV, Exseleccionador y D.Tecnico de Categorías Base de la FER, Ex Director Técnico de Andalucía y CoResponsable de Formación Rugby Soluciones) que desarrollo durante una de sus sesiones en el curso de la F. Balear de Nivel 1 el pasado mes de septiembre, durante su clase (Características Psicológicas de los jóvenes y su aplicación al aprendizaje):

La motivación entendida como la dirección y la intensidad del comportamiento, es un elemento indispensable en cualquier actividad humana y, como no, para practicar rugby. Sin la motivación adecuada es imposible que nuestros jugadores y jugadoras entrenen con la frecuencia, intensidad, duración, concentración y constancia que nuestro deporte requiere. Por ello es importante que los entrenadores comprendamos este factor de la conducta para fortalecer aquellos elementos que ya están presentes, desarrollando otros que aún no han aparecido y evitando aquellos factores que pueden desmotivar a los jóvenes deportistas.

Muchos estudios han mostrado que hay muchas razones por las cuales los jóvenes y

Nacho Martín

Nacho Martín

adolescentes practican deporte. Entre las más destacadas están la diversión, la afiliación o el sentido de pertenencia a un grupo, la competencia con otros, el deseo de logro, de aprender cosas nuevas y de excelencia, el parecerse a deportistas de éxito, etc. Un  entrenador debe conocer cuáles son las motivaciones de los chavales a los que entrena y por qué les gusta venir a entrenar. Especialmente destacables entre esas motivaciones en el rugby son la necesidad de pertenecer a un grupo y el contacto o los juegos de lucha (siempre con seguridad) como elementos motivadores y distintivos de nuestro deporte y que, por tanto, podemos potenciar para aumentar el interés por el Rugby.

Por otra parte, podemos diferenciar entre la motivación intrínseca y extrínseca. La motivación intrínseca está relacionada con la satisfacción y el placer inherente de la propia actividad mientras que la extrínseca se refiere a premios, reconocimiento y demás factores externos al deportista que inciden en la motivación. Ambos tipos de motivación están presentes en la mayoría de los deportistas pero deben estar compensadas. Un jugador que fundamentalmente actúa por las recompensas externas tiene más probabilidad de abandonar la práctica deportiva cuando estas desaparezcan. Por ello, desde nuestro rol como entrenadores debemos potenciar la motivación intrínseca, el placer de hacer las cosas bien, la necesidad del esfuerzo para conseguir los objetivos que nos proponemos, sobre todo en relación con nosotros mismos y nuestro equipo más que centrar toda nuestra atención en ganar y en superar a los rivales.

Así pues, a través de las investigaciones que se han realizado en Psicología del Deporte podemos extraer un conjunto de recomendaciones prácticas aplicables a nuestros entrenamientos diarios:

  • Realiza entrenamientos divertidos en los que todos los jugadores aprendan algo nuevo y en los que todos tengan una amplia variedad de experiencias
  • Adapta los ejercicios al nivel de tus jugadores. Cambia frecuentemente de actividades y realiza progresiones secuenciales. Debemos asegurarnos de que tengan éxito en la ejecución de sus tareas. Cambia las reglas si es necesario para aumentar la participación.
  • Establece expectativas realistas para cada jugador en función de su edad y de su nivel deportivo. Estimula a cada jugador y al equipo para que consiga sus objetivos de mejora independientemente de los resultados frente a los rivales.
  • Recompensa el esfuerzo además del resultado. Recompensa los logros en función de los objetivos individuales y colectivos que nos hemos propuesto independientemente del marcador. Ello además aumentará el grado de control que perciben tus jugadores y fortalecerás su autoestima.
  • Crea un clima en el entrenamiento positivo. Corrige los errores pero siempre de forma positiva. Explica claramente qué hace bien, en qué se está equivocando y espera a que lo realice bien para reforzarlo. Los errores forman parte del proceso de aprendizaje. Crea entornos en los que los jugadores no tengan miedo a intentar nuevas acciones.
  • Reduce los miedos en un entorno seguro. De especial relevancia es para los que entrenamos en Rugby donde los chicos y chicas tienen miedo al contacto. Hay que crear actividades para reducir estos miedos.
  • Se entusiasta. Escucha, sonríe e interactúa positivamente con tus jugadores. Crea un clima de confianza y de aprendizaje en los entrenamientos. Todo el mundo quiere aprender, no limites esa capacidad en tus jugadores.