Es común escuchar, en nuestro deporte, hablar de las Categorías Inferiores haciendo referencia en general a los equipos que no son senior.

Estoy seguro, que nadie que emplea este termino lo hace con intención peyorativa ni de menosprecio. Pero pienso, que aunque solo sea un tema semántico, deberíamos acostumbrarnos a hablar de Categorías de Base y no de Categorías Inferiores.

Cuando hablamos de Categorías Inferiores, siempre lo circunscribimos a aspectos cuantitativos, a las edades y como consecuencia también a reglas que entre otros aspectos se centran en reducir el Rugby en sus elementos, como por ejemplo, el número de jugadores, las dimensiones del campo…etc. Por supuesto con muy buen criterio entre otras cosas porque atiende a los aspectos muy vinculados con la seguridad del jugador, sus capacidades y recursos.

Al hablar de Categoría de Base, añadimos a estos conceptos cuantitativos, los cualitativos, al visualizar estas edades, en el pie de la pirámide de crecimiento de nuestro deporte pero no solo desde el punto del aumento cuantitativo sino también como eje de partida en la construcción del futuro jugador de Rugby.

Constituyen los cimientos del Rugby, son en estas edades donde deben desarrollarse no solo los Fundamentos del Rugby (Reglas, Principios de Acción y Habilidades) si no también donde deben construirse los hábitos y rutinas como deportistas y que deben acompañar y cimentar toda la vida deportiva y personal del joven jugador.

Un jugador de Rugby se desarrolla a lo largo de muchos años y nuestro objetivo es lograr que cada jugador alcance su máximo potencial independientemente del nivel de juego y es en estas categorías donde debemos, a través de un plan de formación, asegurar una base ampliar donde poco a poco el jugador desarrolle su Rugby al mismo tiempo que se desarrolla él.