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En las últimas Temporadas, lo que en el lenguaje coloquial conocemos como “anclarse” sobre un jugador que está en el suelo se ha desarrollado hasta convertirse para algunos entrenadores y equipos como una verdad absoluta para el primer jugador que entra en el ruck.

Esta situación se repite de forma sistemática sin tener en cuenta la realidad del juego y el escenario que se crea y que se concreta en la relación de fuerzas que se establece, es decir el contexto de presión que nace a partir de la situación y de la incorporación de los jugadores tanto atacantes como defensores.

¿Cuál es el objetivo en una situación tanto de placaje o de ruck para el equipo que ataca?
Evidentemente, los atacantes no quieren que su juego se bloquee porque se haya producido un placaje o un ruck, seguro que buscarán los medios para dar ”continuidad” a su juego y es en este punto donde debemos reflexionar.

¿Qué entendemos por continuidad?
Para mí, la Continuidad es la suma de dos conceptos, por un lado el objetivo es “mantener la posesión del balón” pero esta idea es incompleta si no añadimos inmediatamente el objetivo de “mantener la dinámica de avance”, por tanto nos encontramos ante las dos palabras claves del juego: Balón y Espacio (avanzar).

Cuando un jugador se “ancla” sobre un compañero, muchas veces se gana el balón pero se detiene la dinámica de avance quedando el balón entre las piernas de los jugadores.

¿Qué otra opción tenemos?
La Temporada pasada, asistí a dos actividades dirigidas por entrenadores ingleses de alto nivel, la primera fue en el Congreso de Rugby Soluciones donde el ex-jugador internacional y actualmente entrenador en la Unión Inglesa, Nigel Redman, al explicar sus ideas sobre este área del juego, incidía en que hay que ”jugar delante del balón” es decir que los primeros jugadores al ruck deben avanzar limpiando y aislando a los defensores y dejando claramente el balón detrás de ellos para que pudiese ser jugado inmediatamente sin rupturas en el movimiento ofensivo.

En otra ocasión, concretamente en julio, en el Estadio Olímpico de Sevilla, Mark Hewitt; entrenador del C.R. La Vila en la sesión que dirigió antes de recibir el Premio Rugby Soluciones al Mejor Entrenador de División de Honor 2011, en esta misma situación hablaba de forma muy gráfica del “metro de oro” como el espacio que hay que ganar en el ruck para asegurar el balón y al mismo tiempo garantizar que puede ser jugado inmediatamente.

¿Se puede deducir de esto que la acción de “anclarse” no tiene sentido en el juego?
Desde luego que no pero como pasa como cualquier otra habilidad, que no es buena en sí misma si no en función de que sea utilizada cuando sea la solución más eficiente.

En una situación, donde los defensores son más numerosos o están más cercanos y por tanto puede llegar antes y anticiparse, anclarse es una buena manera de mantener la posesión del balón, lo mismo que pasa cuando se quiere utilizar el juego al pie, priorizando una buena posesión sobre la posibilidad de mantener la dinámica del juego.

Como entrenadores, debemos diseñar actividades de entrenamiento que reproduzcan esta situación utilizando las variables del juego (relación numérica y espacial entre atacantes y defensores, espacio donde se desarrolla y tiempos de intervención) para que los jugadores las vivan y tomen decisiones en función de las diferentes alternativas que se les presenta.

A partir de la situación de “anclarse”, ha nacido un nueva área de juego, con sus técnicas específicas como son la lucha uno contra uno para quitar al jugador que se queda anclado así como el contraruck.

Pero eso, será tema a tratar en otro post.